5 momentos del Real Madrid 2012

5. Copa del Rey, Cuartos de Final, Vuelta. Barcelona 2-2 Real Madrid

Si derrotar al Barcelona en la final de la Copa de 2011 fue la demostración palpable de que sí se podía, fue la misma competición, la temporada siguiente, la que supuso un punto de inflexión en los enfrentamientos Madrid-Barcelona. La ida había supuesto una nueva decepción para el madridismo, que veía como su equipo sembraba el terror en liga pero era aún incapaz de imponerse al equipo de Guardiola. Sin embargo, quizás porque no había nada que perder, el Madrid salió al Camp Nou sin complejos, mandó en el juego, creó espacios y los aprovechó y tuvo varias ocasiones de remontar la eliminatoria en una primera parte que dejó una actuación memorable de Mesut Özil. Y, sin embargo, el pesimismo fue absoluto cuando primero Pedro y después Alves colocaron un inverosímil e injusto 2-0 en el marcador con dos goles al borde del descanso. No se descompuso el Madrid, aunque su dominio se diluyó en la segunda parte. Pero en un arreón de orgullo Cristiano Ronaldo acortó distancias y Benzema paró el tiempo para marcar un gol extraordinario. La remontada estuvo a un gol de distancia, pero finalmente, y no por falta de oportunidades, no se consumó. El Madrid cayó eliminado, pero no fue una derrota amarga. Algo había cambiado.

4. Liga 12/13, Jornada 17. Málaga 3-2 Real Madrid

Un partido extremadamente atípico por el ambiente enrarecido hasta lo insoportable por un entorno venenoso y un equipo desconcertado. La suplencia de Casillas fagocitó cualquier análisis previo o posterior, pero lo cierto es que el Real Madrid jugó una primera parte notable -algo muy raro en la presente temporada- y la falta de pegada, como en tantos partidos, lastró al equipo tanto en el marcador -evidentemente- como en el aspecto mental. Los jugadores adolecen de una falta de confianza muy importante y el técnico no está encontrando la forma de solucionar el problema. La segunda parte trajo un bajón en el fútbol del equipo, que se asemejó más al nivel mediocre mostrado esta temporada, y el Málaga, muy buen equipo, se impuso no sin merecimientos. A 16 puntos del Barcelona en el campeonato, el Madrid debe encontrar la forma de salvar la temporada por otras vías mientras tiene la obligación de seguir dando la cara en una competición que sabe perdida.

3. Supercopa de España, Vuelta. Real Madrid 2-1 Barcelona

El partido de vuelta de la Supercopa de España supuso para el Madrid el segundo título de la temporada pero también, visto en perspectiva, una forma de dejar pasar la oportunidad de causar un grave daño en el proyecto que comenzaba Tito Vilanova en el Barcelona. Es un ejercicio de fútbol ficción imaginar qué hubiera pasado sin Gonzalo Higuaín hubiera acertado con la portería de Valdés en todas las ocasiones manifiestas que tuvo, pero personalmente tengo pocas dudas de que una goleada -el 5-0 no fue nada descabellado en muchos momentos del partido- hubiera hecho importante mella en el Barcelona. Al final, un 2-1 que trajo un título pero también la sensación opuesta al partido de Copa anteriormente mencionado. What if…

2. Copa de Europa, Semifinales, Vuelta. Real Madrid 2-1 Bayern 

No me resisto a citar a madridista ateo en su crónica del partido: “Un partido de proporciones bíblicas, una explicación de por qué los equipos más grandes son los más odiados y vuelan la cabeza a multitudes“. Madrid y Bayern disputaban una anticipada final de Copa de Europa (que, para darnos una lección, acabó ganando el Chelsea) y Cristiano Ronaldo decidió dejar remontada la eliminatoria en el minuto 15. Después de eso, una de las decisiones más discutibles de la era Mourinho: el Madrid renunció al aplastamiento y decidió conservar. Es injusto quitarle su parte de mérito al Bayern, equipo poderoso y que contaba con columnas como Kroos, Ribery y Mario Gómez: no son pocos argumentos. El propio Gómez volvió a empatar la eliminatoria, que acabó llegando a los penaltis. Ronaldo falló su primera pena máxima en dos años. Neuer y Casillas pararon de maravilla. Pero la foto que ha quedado para la posteridad es la de Sergio Ramos tirando su penalti al tercer anfiteatro. Nunca estuvo más cerca la Décima.

1. Liga 11/12, Jornada 35. Barcelona 1-2 Real Madrid

Mesut Özil vio el pase tan fácil porque lo había dado unas trescientas veinticinco veces antes: Cristiano Ronaldo tirando una diagonal furiosa entre centrales y señalando el espacio donde quería el balón. Luego, el control, el recorte hacia fuera, la definición tensa y rasa ante el portero rendido. Los 100 puntos se resumen en esos tres conseguidos en el Camp Nou, los 121 goles en ese de Ronaldo. El mejor Real Madrid que ha visto un servidor se alzaba con la mejor liga de la historia, terminaba con la hegemonía del Barcelona de Guardiola y encumbraba a los altares a un futbolista legendario.

¿Cómo no íbamos a estar tranquilos? Con nosotros jugaba Cristiano Ronaldo.

 
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