La Copa de Europa

El madridismo muy joven, el que sintió una alegría abstracta con el gol de Zidane en Glasgow porque aún no comprendía de qué iba todo aquello, sólo se ha alimentado de decepciones en Europa.

Han pasado ya diez años desde aquella volea mágica y los tres pies de Iker Casillas y en el camino está el penalti fallado por Figo en Turín, el Bernabéu aplaudiendo a Morientes al marcar el 4-2 con el Mónaco y los cinco años cayendo en octavos. Luego la expulsión de Pepe. Y ayer, los tres penaltis fallados en la tanda.

Es fácil elegir la foto de cada derrota.

Pero es triste, porque uno creció con otras fotos. Con la de Mijatovic recortando a Peruzzi en Ámsterdam. Con la de Raúl corriendo 70 metros para encarar a Cañizares. Con la de Zidane haciendo un escorzo absurdo para rematar un balón que no iba a ninguna parte.

Los que vivimos aquello hoy nos hemos despertado ojerosos y vacíos, pensando en la oportunidad desperdiciada, pues a eso sabe la derrota de ayer. Los chavales de los que hablo no han sentido eso, creo. Para ellos ha sido más de lo mismo, lo que llevan viendo diez años. El Madrid eliminado de la Copa de Europa. Rutina, casi.

Me cuesta decir que no hay motivos para el optimismo, porque sí los hay. Aunque hoy se nos hayan ido todos de la cabeza. Ganaremos la Liga y espero que la disfrutemos, porque no tiene poca importancia. Y el año que viene volveremos, aún jóvenes y extraordinarios, pero con las cicatrices que nos ha dejado el Bayern de Múnich. Volveremos a la puta Copa de Europa y comeremos tibias y peronés y sostendremos la mirada hasta que el rival la aparte. Y  ganaremos la puta Copa de Europa y los chavales tendrán una foto de Cristiano Ronaldo que no será de derrota. Y nos volveremos a sentir en paz con nosotros mismos, porque habremos recuperado algo que llevamos tan dentro de nosotros como el blanco de la camiseta o la corona del escudo.

La puta Copa de Europa.

Anuncios

Núcleo duro

Empieza lo serio. Con el sorteo de Champions de esta mañana ha quedado configurada la hoja de ruta para el tramo final de la temporada de clubes, que terminará el 19 de mayo con la final de la Copa de Europa en el Allianz Arena de Múnich. Bueno, en realidad terminará después ya que las mentes preclaras que dirigen la RFEF han decidido que la final de la Copa de Rey se juegue el día 25. Pero poco nos interesa eso ahora; el madridismo sólo tiene en la cabeza la final de Múnich.

Y es que ya sabemos a quién tendremos que derrotar si queremos levantar la orejona por décima vez. APOEL de Nicosia primero y más tarde, previsiblemente, Bayern y Barcelona. No parece un camino fácil de cumplirse las previsiones que todo el mundo hace, a pesar de que la primera eliminatoria no parece entrañar demasiada dificultad.

Lo cierto es que hemos tenido suerte en los cuartos de final. El APOEL era el equipo más flojo de los ocho que habían alcanzado esta ronda y no deberíamos tener demasiados problemas para superarlos, más teniendo que jugar la vuelta en casa. Si pasamos a semifinales, nuestro rival saldrá del cruce entre Olympique de Marsella y Bayern de Múnich. Todos los analistas coinciden en que pasará el Bayern, que es probablemente el tercer equipo más fuerte del continente. No será fácil jugar contra ellos, que además cuentan con la motivación de jugar la final en su estadio, pero ya habrá tiempo para analizar a nuestro rival. En la final nos esperaría el Barcelona, en el caso de que supere a Milan y, también previsiblemente, Chelsea.

Pero no adelantemos acontecimientos. La intención de esta entrada no es la de analizar el sorteo sino la de dar una visión de cómo encara el Real Madrid esta recta final.

Parece evidente que el Madrid no pasa por su mejor momento de la temporada. Tras las dudas iniciales y los dos meses esplendorosos que nos regaló el equipo antes del partido liguero contra el Barça, ahora estamos en una situación extraña. Es de alabar el esfuerzo realizado por el equipo durante el mes de enero, que fue de una exigencia física y emocional tremenda y que nos permitió no sólo mantener sino aumentar la distancia con el Barcelona. Enero es tradicionalmente un mes difícil para el Madrid: tenemos el ejemplo claro del año pasado. Sin embargo, uno creyó que una vez superado ese bache el equipo volvería a un nivel parecido al de noviembre. O, si no tan exagerado, pues el nivel de acierto técnico alcanzado en partidos como el de Málaga o el del Bernabéu frente al Villarreal fue algo propio de la ciencia ficción, sí pensé que volvería el Madrid arrollador de entonces. Y, a pesar de que el Madrid está jugando bien al fútbol, no se ha vuelto a ese nivel.

Podemos sacar dos conclusiones de ahí. La primera, a la vista de que el Madrid ha seguido ganando de manera casi ininterrumpida, es que el equipo ha alcanzado un nivel altísimo de madurez mental. Ha habido partidos donde los jugadores han mostrado un dominio emocional clarísimo y que les ha permitido imponerse ante circunstancias adversas y en momentos en los que la respuesta futbolística no ha sido brillante. En ese control emocional interviene, por cierto, un factor muy concreto y que responde al nombre de Cristiano Ronaldo. El portugués, que lleva 32 goles en 26 partidos de liga, es un elemento que influye de manera determinante en la confianza de sus compañeros. Los jugadores del Real Madrid se pueden permitir hacer equilibrismos porque tienen la red de seguridad de un tipo que responde en todos y cada uno de los partidos que juega, y que permite ganar partidos (Betis, Rayo) que en cualquier otra circunstancia se hubieran perdido.

La segunda consecuencia, que en realidad es causa pero nosotros no podemos sino inferir inductivamente, es que el equipo no está en plenitud física. Al tradicional bajón físico de Alonso tras navidades –y que este año se ha prolongado mucho más de lo deseable, aunque haya habido síntomas de recuperación en el partido de vuelta contra el CSKA- hay que añadirle otro bajón que también parece que se convertirá en tradicional: el de Marcelo. No volveremos a incidir en la importancia vital de estos dos jugadores en el sistema madridista, pero parece obvio señalar que, si ellos bajan, el equipo se resiente. En realidad las planificaciones físicas de Mourinho no se basan en picos de forma, sino en el mantenimiento de un estado físico más o menos constante a lo largo de toda la temporada, alrededor del 85%. Sin embargo, parece lógico pensar que una constancia absoluta es imposible, y que Mou habrá priorizado esta recta final a la que el año pasado no llegamos en condiciones óptimas, como se notó a partir de la final de Copa.

A pesar de todo esto, es justo señalar que el equipo realizó hace poco un partido extremadamente brillante: fue contra el Espanyol, y al dominio posicional absoluto que ejerció el Madrid hay que añadir picos de excelencia en ataque y de control de la transición ofensiva rival.

A Jarroson le gusta mucho hablar de un núcleo duro, de tíos con los que puedes ir a la guerra, a partirte la cara y competir en cualquier lado. Los únicos que no me generan ningún tipo de dudas a ese respecto son Cristiano, Benzema, Alonso y Khedira. Casillas responderá de manera excepcional cuando llegue lo auténticamente gordo, como siempre ha hecho a lo largo de su carrera, pero hasta entonces se empeñará en desquiciarnos con sus sempiternos defectos y sus declaraciones. Arbeloa lleva varios partidos a un nivel pésimo de forma, aunque su rigor y entrega son siempre admirables. Ramos y Pepe forman la mejor pareja de centrales del mundo, son grandes responsables de que el equipo juegue como juega y en general su nivel es extraordinario. Si no les he metido en el primer grupo es por algo que todos sabemos: son muy inestables, dos semi-esquizofrénicos en una posición que generalmente ha requerido cabeza fría. Özil, tras su mediocre inicio de campaña, está cuajando un muy buen 2012 (con picos sobresalientes como la vuelta de Copa en el Camp Nou); pero sabemos cómo es y sabemos que pasarán dos o tres años antes de que podamos contar con que será él en cada partido que juegue. Marcelo, jugador fetiche de este blog, tiene que volver a los niveles de concentración del año pasado. Higuaín se empeña en guerras personales que muchas veces perjudican el juego del equipo, a pesar de su extraordinaria producción de goles.

Queda, por último, la incógnita de Di María. De no estar lesionado sería el quinto integrante del núcleo duro, sin ningún género de dudas. Su temporada estaba siendo extraordinaria; concretamente su partido del Pizjuán -¡jugando de enganche!- fue una muestra de madurez futbolística como hemos visto pocas últimamente. Esperemos que ineptitud de Sanitas llegue a su fin y podamos recuperar al argentino para esta recta final de temporada. Lo vamos a necesitar.

Sotiris Ninis: arde Grecia

por Mr Real Stinson

22 de Junio de 2010. Sudáfrica. La selección Griega queda eliminada de la Copa Mundial de naciones en primera fase. En el combinado griego ya empezaba a asomar la cabeza (aunque su actuación en Sudáfrica no tuvo mucho brillo debido a que disputó menos de 90 minutos) un joven de por entonces 20 años. Sotiris Ninis (Himara, Albania, 3 de abril de 1990) es un jugador especial. Uno de esos jugadores que pueden romper un partido con un pase mágico, un cambio de ritmo brusco  o tiro genial.

Ninis es la gran esperanza de Grecia de cara a los próximos 10 años. El nivel de Grecia en las próximas Eurocopas y Mundiales lo marcará casi principalmente la actuación de este joven centrocampista. Su posición natural es, digamos, la de interior en el 4-3-3, aunque se puede desenvolver a la perfección en todas las posiciones de la zona ancha e incluso de extremo; aunque es en el pivote donde claramente más se resiente su desempeño debido a su físico y a lo intermitente de su juego. Ninis es un futbolista con una técnica individual exquisita -quizás sea esta la cualidad que mejor lo define- aunque también tiene un cambio de ritmo capaz de dejar atrás a quien se proponga. Fue el segundo futbolista más joven en debutar en la liga Griega con tan sólo 16 años y lo hizo con el Panathinaikos, el club en el que juega actualmente, el equipo de su vida.

Sotiris Ninis es ese tipo de jugador que tiene todas las condiciones del mundo para triunfar pero por unos motivos u otros nunca termina de destacar de manera muy clara. Hace dos años, el año en el que su equipo jugaba la Champions, donde podía dejarse ver –y de hecho lo hizo en un momento puntual: un partido contra la Roma que seguramente sea su partido de más nivel hasta la fecha- tuvo problemas con las lesiones que no le permitieron tener continuidad a lo largo de la temporada. Este año esos problemas han reaparecido, ya que sufrió una lesión en uno de los primeros partidos del curso, siendo únicamente 11 minutos los disputados por el jugador esta temporada .

Aparte de las lesiones, hablamos de un jugador que quizás sea algo irregular en su juego, faceta que debe mejorar si quiere triunfar pero, obviamente, el primer paso que debe dar es salir de Grecia. Es el mejor jugador de la liga helena con diferencia; el campeonato local se le queda pequeño, necesita dar el salto a una gran liga europea y allí podremos observar si Sotiris es un buen jugador sin más o el crack que está destinado a sacar a Grecia del bache futbolístico en el que vive actualmente. En 2007 (Con 17 años) y en 2010 fue nombrado mejor jugador de la liga griega. El primer reconocimiento nos permite ver lo sobrado que va.

Volviendo a su posición, personalmente me gusta más cuando arranca tirado a la izquierda, ya sea como interior o como extremo, ya que es diestro y crea muchísimo peligro cada vez que tira la diagonal hacia dentro para buscar un pase interior o un tiro. También destaca cuando le dan libertad de movimientos, arrancando por el carril del 10 ya que tiene tantos recursos que no sabes con qué te va a salir. Para mi gusto, situarlo más atrasado en el terreno de juego sería perderlo futbolísticamente, ya no solo por su físico, sino porque le estarías quitando una de sus mayores cualidades, la chispa, la capacidad que tiene de liarla con espacio en 3/4 de cancha. Debe mejorar también su faceta goleadora ya que sus promedios en este sentido no son muy buenos: unos 4 goles por temporada.

Para que el aficionado que no le haya visto jugar pueda hacerse una idea más exacta del tipo de jugador del que hablamos, podemos decir que comparte estilo y algunas cualidades con Mesut Özil. Salvando muchísimo las distancias (sobre todo por lo que ha demostrado uno y lo que ha demostrado el otro), Sotiris Ninis tiene similitudes con el mago alemán en varios aspectos: ambos tienen una técnica superlativa, lo que les hace destacar por encima del resto y poder romper un partido con una jugada genial, ambos son algo intermitentes durante el transcurso del partido, su posición el el campo (aunque Ninis sea más polivalente y sobre todo, pueda jugar más atrás) es parecida. El puesto donde más brillan ambos es el de mediapunta.

Top 5 2011

Con el fin de año llegan las inevitables listas con lo mejor y lo peor de este 2011 que termina. Tras varias semanas de parón, vuelve Nervio y Corazón con eso que tanto nos gusta de sistematizar, ordenar y poner a unos por encima de otros en rankings, objetivos o subjetivos. En este caso el criterio para la selección es fácil: se trata de evaluar de manera global quiénes han sido los mejores jugadores del Real Madrid en el año natural 2011, considerando, pues, la segunda mitad de la temporada 2010-2011 y la primera mitad de la 2011-2012. Sin más preámbulos, vamos con los elegidos.

5. Di María

Teniendo los cuatro primeros puestos más o menos claros, la lucha por entrar en la quinta posición ha sido encarnizada, pero finalmente la verticalidad, el talento ofensivo, la capacidad de trabajo y la versatilidad de su fútbol han hecho que sea Ángel Di María quien ocupe esta posición. Cuando llegó al club en verano de 2010 muchos vieron en él poco más que un extremo clásico, rápido, incisivo: un especialista de banda que le iba a venir muy bien a Mou en situaciones concretas.

Pero Ángel Di María se ha encargado de romper todos los moldes y de dejar obsoleta esa definición. El argentino se ha destapado como un jugador completísimo y, lo que es casi más importante, como un argumento competitivo decisivo. No en vano ha sido, probablemente, el jugador que ha mantenido un nivel medio más alto en los enfrentamientos contra el Barcelona.

Si bien ha partido habitualmente desde la banda derecha, jugando a pierna cambiada, en algunos de los partidos más importantes del año Mourinho lo ha colocado en la banda izquierda, para dar amplitud al campo y aprovechar su desborde fuera-fuera; en el último partido de liga de 2011 llegó a jugar de enganche. Rápido, gran regateador, dominador absoluto de transiciones (su trabajo defensivo es un activo tremendo en un jugador de su talento ofensivo) y asistente inmejorable –tanto con centros como filtrando pases interiores-, capaz de jugar por fuera y por dentro, Di María ha confirmado en este final de año lo que ya apuntó a lo largo de toda la temporada pasada: que es una de las piezas clave de este Real Madrid.

4. Marcelo

Poco se puede añadir a lo que hemos venido diciendo desde la creación de este blog. Quien escribe esto tiene a Marcelo Vieira por jugador fetiche, así que no podía sino ser un fijo en este ranking.

Parece que las etiquetas que le colgaron en sus inicios están escritas con tinta indeleble y le perseguirán para siempre. Defiende mal, dicen, y le echan en cara, por ejemplo, su último partido contra el Sevilla, obviando muy convenientemente todos y cada uno de los partidos en los que ha demostrado no sólo no ser mal defensor, sino ser un lateral destacadísimo en el uno contra uno enfrentándose a rivales de la máxima exigencia. Le acusan de no ser constante, pero lo cierto es que, con los inevitables picos de rendimiento, ha dado un nivel muy alto a lo largo de todo el año. Dicen que no es fiable para partidos importantes, pero tras la decepción que le supuso no jugar en Lyon la ida de los octavos de la pasada Champions se repuso y desde el mismo partido de vuelta, en el que marcó el primer gol del equipo y completó una actuación sobresaliente, ha demostrado que está preparado para cualquier guerra.

Y no sólo está preparado, sino que es uno de los elementos más peligrosos de este equipo, un jugador prácticamente indefendible, con una capacidad de desborde irreal, capaz de crear ventajas desde el inicio de la jugada y de cargar sobre sus hombros el peso de la salida de balón si es necesario. Un lateral de tendencia interior -¿el primero desde Junior?- y por tanto imprevisible para jugadores –y sistemas- rivales, pero que también es capaz de doblar por fuera y crear estragos. Su entendimiento con Cristiano está tornando en simbiosis, tiene un manejo más que aceptable de la pierna derecha  y, en definitiva, ha demostrado ser el mejor lateral izquierdo del Mundo. A varios cuerpos del segundo.

3. Xabi Alonso

Puede sonar a tópico, pero hablar de Xabi Alonso es hablar del hombre más importante del Real Madrid. Porque, sin ser el mejor, sí es el único insustituible, al menos hasta el bar mitzvah que haga un hombre de Nuri Sahin. Todos sabemos que a Alonso le cuesta arrancar las temporadas, que necesita un periodo de adaptación particularmente largo para ponerse a punto, pero una vez en forma el tolosarra se convierte en el mediocentro de referencia del fútbol mundial, dominador de todas las fases del juego y en el hombre con mayor influencia en el nuevo sistema del Madrid de Mourinho.

Hablar de Alonso significa ser redundante, pues hemos glosado sus innumerables virtudes en muchas ocasiones. Tanto las más evidentes: desplazamiento de balón en largo, lanzamiento de contragolpes, como las que pueden pasar algo más desapercibidas: gestión de la fase defensiva, en el término más amplio de la palabra. En este sentido es bastante paradigmático el partido de la final de Copa, en el que Xabi ejerció de mediocentro con Khedira y ¡Pepe! como interiores, e hizo gala de una dirección defensiva perfecta, especialmente en la primera parte.

Esta temporada, con la introducción de la salida lavolpiana, Xabi se ha convertido en piedra angular del equipo: se mete entre centrales, entra en contacto con el balón antes, determina la altura a la que juega el equipo y tiene activas más líneas de pase a diferentes distancias. Defensivamente sus esfuerzos tienen que ser menos sostenidos ya que el Madrid, por la propia naturaleza de su juego, vive constantemente en campo contrario y recupera pronto el balón. A ello contribuye de forma decisiva, como no podía ser de otra manera, el tremendo talento posicional de un Xabi Alonso que cada año juega mejor al fútbol.

2. Benzema

Algunos nos preocupamos y llegamos a tener momentos de debilidad. Otros, directamente, lo mataron, no una sino varias veces. Pero Karim Benzema no es rencoroso, es un geniecillo que se divierte jugando al fútbol y que un buen día, allá por enero de 2011, con Gonzalo Higuaín lesionado de gravedad, decidió que ya estaba bien de dosificar su talento y su motivación y que demostraría a todo el mundo, empezando por sus críticos, el tipo de delantero que podía ser.

Y así empezó Karim a decidir eliminatorias de Copa y Champions, a ser decisivo en los momentos importantes y a deleitarnos con su juego de delantero móvil, finísimo técnicamente, que cae indistintamente a los costados o baja a recibir al centro para crear superioridades y que posee un nivel de combinación interior extraterrestre. Los fantasmas de su apatía quedaron ya olvidados y el Benzema que vemos ahora es un jugador más agresivo, tanto en el gesto técnico: control, disparo; como en la presión. Sin ser un definidor superlativo, sí tiene una gran capacidad para armar muy rápido la pierna, y cuando encara a portería vemos en él gestos de Ronaldo Nazario, igual que nos recuerda a Zidane cuando baja un balón del cielo.

Pocos entendimos su participación testimonial en la serie de clásicos de la temporada pasada, en una de las decisiones más discutibles de Mourinho desde que es entrenador del Madrid. Sin embargo, parece que de aquello también aprendió Mou: Benzema fue titular en el último partido contra el Barcelona completando, de largo, la mejor actuación entre los madridistas. Y es que no es descabellado decir que Karim Benzema es ahora mismo, probablemente, el mejor delantero del mundo.

1. Cristiano Ronaldo

Llegados a este punto, seré breve: Cristiano Ronaldo es el responsable de que el Real Madrid sea lo que es hoy. Este equipo, sin Cristiano, seguiría siendo un muy buen equipo. Un muy buen equipo que no podría ni soñar siquiera con pelearle un título al Barcelona. Así de directo, así de crudo.

Me da pereza volver a resaltar sus virtudes. Las más evidentes están a la vista de todos en forma de números. Sólo con eso debería ser suficiente para ver ante qué clase de jugador estamos. Las otras, las del juego, se han explicado muchas veces. Ronaldo es un futbolista sin parangón en la historia en el juego sin balón, un intimidador absoluto jugando al espacio. Domina todas y cada una de las suertes del remate, abarca todo el frente de ataque, tiene juego por dentro y por fuera, asiste, es indefendible en campo abierto. Estamos hablando del que es probablemente el jugador físicamente más determinante de la historia.

Y luego llega el Barcelona. Y sí, Cristiano se obceca contra el Barça, se agarrota, le puede la responsabilidad. Siente, seguramente, la comparación constante con Messi, y coge el balón cuando no debe, intenta ganar solo, demostrar que es el mejor. Y fracasa. Casi siempre. Porque en este caso hay una excepción, una excepción gloriosa: la final de Copa, en la que si bien no estuvo técnicamente acertado sí dio una muestra de todo lo que decíamos arriba. Jugando de 9, Cristiano impartió una elección de juego al espacio, de gestión de los tres carriles del ataque, de intimidación. La segunda parte fue del Barça y Cristiano esperó su momento, que volvió a llegar en la prórroga: primero con una carrera surrealista para el minuto 110 de partido que terminó con un disparo que salió lamiendo el poste y, finalmente, con el cabezazo que nos dio la Copa. Y así Cristiano Ronaldo demostró contra el Barcelona, al menos un día, lo que nos dice en todos y cada uno de los demás partidos del año: que es uno de los mejores futbolistas de la historia.

Noche loca en Tel Aviv

por Dick Turpin (@van_Palomaain)

Podemos volver a pensar que caímos otra vez en Tel-Aviv (88-82). Podemos repetir eso de que contra aspirantes reales al título uropeo no tenemos nada qué hacer…. podemos. Pero yo no lo haré. Es justo decir que salvo 2-3 minutos no hemos estado nunca liderando el marcador, pero también podemos pensar que tras dos ventajas macabeas de +12, hemos sabido reaccionar, ergo competir. No hay que ser Chichi Creus para señalar a nuestra defensa exterior, ya que concediendo un 60% de tiros de 2 (¿cuántas penetraciones nos han hecho sus bases, 67?) es muy difícil ganar en una pista así. Llull, Rodríguez, Pocius y Rudy han sido cortados como mantequilla por Farmar, un Hobbit Judío que andaba por allí, Smith y Blu. Cada penetración, cada contraataque, cada balón dividido, han sido muy fáciles para ellos. No hemos ganado ni una sola de esas batallas… ¡ni una!

Con lo de nuestro amigo Schortsanitis teníamos que contar porque es un factor incontrolable para casi cualquiera y aunque nuestra única respuesta posible haya sido Bégic, como digo, no todos los días tendremos que lidiar con semejante bicho. Lógicamente no puede jugar más de 15-20 minutos, ya que tampoco nos quieren ofrecer la muerte de un hombre en directo, pero esos minutos, es inmanejable. Sus dos jugadas lanzándose al suelo a por un balón en medio de 4 jugadores nuestros resumen perfectamente los 6 puntos de diferencia que hubo anoche en La Mano de Elías.

Un griego repartiendo papeletas en el referendum

De nuestros chicos el mejor fue Carroll, con momentos on-fayars absolutos y que nos demuestra tras estos dos últimos partidos, que está y se le espera también en la Euroliga. Rudy estuvo en modo Guadiana; Pocius buenas aportaciones dentro de sus posibilidades y nuestros bases realmente lo hicieron mal en ambos lados de la cancha. No vamos a personalizar en  Rodríguez porque a Llull se la han hecho como han querido. Suárez completó un partido correcto y con nuestros interiores hubo un poquito de todo: Felipe estuvo bien en el tiro y el rebote (again), siendo el que más minutos jugó de los cinco (again también), Tomic casi inédito ante su evidente desventaja física, un Ibaka a más (17 val en 20 min), Bégic infrautilizado (10 min) y El Mirlo viendo las estrellas todavía a estas horas tras ver pasarle un tanque por encima de la cara. Laso demuestra ser muy cuadriculado en la rotación interior un partido más. No varía el guión ni aunque nieve en Almería. El partido pedía a gritos una pareja Begic-Ibaka, pero el hombre no lo concibe. Ibaka es cinco por encima de su cadáver y eso que venía a sustituir a Velickovic.

Pero “keep the faith” amics, el grupo sigue pintando muy bien. Continuamos líderes, con una derrota dentro de lo predecible y por pocos puntos, remontables en Madrid. El AJ Milan y el Efes se muestran más irregulares y eso hace pensar que sacando una victoria en Turquía o Milán, se puede ser primero o segundo de grupo casi seguro. Para eso hay que seguir ganando en casa y en la otra salida, Belgrado, el próximo jueves. Con un 8-2 ganas el grupo casi seguro y con un 7-3 te aseguras mínimo una segunda plaza, ambos supuestos aceptables antes de empezar la temporada. El grupo es un peaje que hay que pagar para tener el Top16 más cómodo que los últimos años. Por tanto, moral alta, chicos bien. No dejéis de pensar que si ayer nos hubiera dado por ganar en Tel Aviv, habríamos leído a más de uno y más de dos, que el Maccabi ya no es lo que era. Esto está montado así, ¡qué os voy a contar a vosotros que no sepáis!

Mucho más que blitzkrieg

José Mourinho ha parcheado el upgrade. Hablábamos en la ida de la Supercopa de Meseta Mecánica 2.0, pero por aquel entonces era sólo una fase de beta. Es ahora, en este octubre pletórico que ha firmado el Real Madrid, cuando empezamos a vislumbrar las cotas que este equipo puede ser capaz de alcanzar cuando lleguen las batallas importantes, allá por el mes de abril del año que viene. Tras un comienzo prometedor –Supercopa, Zaragoza- y un mes de septiembre más que dubitativo, el Madrid ha entrado de lleno en una etapa de confianza que permite que podamos apreciar la mejoría respecto al año pasado y las variantes que ha introducido Mou en el ya excelente Real Madrid de la temporada 2010-2011.

El Real Madrid es hoy un día un equipo emocionalmente crecido. A los futbolistas les sale todo, y hemos llegado a un punto de heterodoxia en el que podemos permitirnos una alternancia rigurosa en el delantero centro sin que el equipo apenas se resienta. Esto, evidentemente, no durará toda la temporada: es imposible aguantar 7 meses con este nivel de acierto técnico y confianza absoluta de los jugadores, pero en cuanto a análisis al menos nos sirve para apreciar de manera clara las virtudes del equipo y para poder desentrañar más fácilmente las modificaciones introducidas por Mourinho en el juego.

Se habla de un Madrid más combinativo, que se quiere hacer dueño de los partidos, pero lo cierto es que ya el año pasado el equipo quería el balón –al menos cuando sabía que podía tenerlo, que era casi siempre- y gustaba de someter al rival empujándolo contra su portería y encadenando ataques. Si bien esta tendencia es más acentuada ahora, creo que las variantes en el juego madridista tienen que empezar a explicarse por otro lado.

Nada mejor que empezar por el principio: la salida del balón. El Madrid del año pasado tenía un circuito de salida primario que pasaba por Marcelo, y se basaba en la capacidad del lateral brasileño para batir línea con balón desde el inicio de la jugada y para conectar con Alonso o Ronaldo, en función de las necesidades del equipo. Esta salida se mantiene, pero ha perdido su condición de principal. El Madrid inicia ahora la jugada utilizando la llamada “salida Lavolpe”, en la que el mediocentro baja a la altura de los centrales, que se abren, mientras que los laterales suben una línea para colocarse en el centro del campo. Así, Xabi Alonso pasa a colocarse entre Ramos y Pepe, Marcelo y Arbeloa pasan a escoltar a Khedira y el equipo se dispone en fase ofensiva en un 3-3-1-3 que se aproxima mucho a esto:

Esta salida tiene muchas ventajas. Hay que decir que Alonso es conceptualmente el jugador perfecto para este tipo de salida, por su tremendo rango de pase y porque le permite vivir de cara y con más espacio, minimizando sus carencias en el giro y la orientación. Xabi Alonso pasa a tener activos hasta tres niveles de pase. Khedira siempre pasa a crear líneas de pase primarias, sencillas, por delante del balón, para oxigenar. Marcelo pasa a hacer daño desde mucho más adelante. Kaká u Özil se mueven entre líneas o bajan a apoyar la salida como interiores cuando es necesario. La salida se hace más fluida y el equipo pasa a vivir por completo en campo contrario sin esfuerzos excesivos, con naturalidad.

A partir de esta disposición, además, se crean carriles largos que son explotados por la profundidad y la velocidad de muchos de nuestros jugadores. Hay que reseñar que parte de la culpa de poder vivir tan arriba es de Ramos y Pepe. La pareja de centrales está funcionando a la perfección, y su velocidad y poder atlético permiten tirar la línea más arriba sin exponer tanto sus espaldas. Además, Ramos está siendo un iniciador eficaz de la jugada, siempre en un papel secundario, claro.

Otra de las mejoras más importantes en el juego viene por algo que reclamábamos en algunos momentos de la temporada pasada: una mayor racionalización de la verticalidad. El Madrid ha hecho del juego directo y rápido una de sus mayores virtudes, pero en ciertos partidos el equipo tendía a la verticalidad excesiva. La virtud pasaba a ser defecto: se perdía precisión, se embarullaban los ataques, no se permitía un posicionamiento adecuando de los jugadores para la siguiente fase del juego. Poco a poco se va superando este problema; el Madrid es capaz de combinar cada vez con mayor acierto el juego vertical con el horizontal, y esto redunda en un mayor orden, una mejor disposición espacial y posesiones más largas cuando son necesarias. A esto tenemos que sumarle un nivel de acierto técnico altísimo en este punto concreto de la temporada, que permite combinar a velocidad asombrosa con mucha precisión, lo que sumado al sistema de permutas permite auténticas exhibiciones en el  ataque posicional, el punto históricamente más flojo del Madrid de Mourinho.

El posicional conduce a la finalización de la jugada o la pérdida, y tras la pérdida toca hablar de la transición defensiva. El Madrid ha pasado a presionar más arriba, en la línea general de adelantar líneas. La presión no es físicamente portentosa, pero la ocupación de los espacios es muy buena y ello conduce a recuperaciones generalmente rápidas. Si no recupera la primera línea, Khedira se encarga de dominar zona de rechace para permitir segunda jugadas. El Madrid, como ya hacía el año pasado pero ahora con mayor acierto, empuja al rival contra su portería y es capaz de sorprenderlo saliendo o mal orientado.

En cualquier caso, si el rival es capaz de organizar su salida Xabi Alonso se divierte destruyendo sus líneas de pase desde su simple posicionamiento. Pero ya que habíamos nombrado a Khedira, hagamos un inciso: el alemán crece partido a partido como futbolista. Cada vez tiene más vuelo, cada vez le vemos más en posiciones de remate propias del box-to-box que intuímos que es e incluso interviene en movimientos de cierta complejidad futbolística, como por ejemplo ese en el que fija por fuera la marca de Di María para ensanchar el carril por el que el argentino debe romper en diagonal hacia dentro.

No vamos a centrarnos en individualidades porque ya habrá tiempo para eso y lo cierto es que la mayoría de los jugadores están rindiendo a un gran nivel, pero parece de justicia reconocer que este buen momento del Madrid coincide con el buen momento de Marcelo y Alonso, que precisamente habían tenido un inicio de temporada bastante gris.

Seguro que a estas alturas a alguien le habrá parecido sacrilegio que no hayamos hablado del contragolpe. Y aunque este no pretende ser en absoluto un análisis exhaustivo del juego del Madrid, es ridículo no hablar de las contras de este equipo, de esa guerra relámpago, ese blitzkrieg, fulgurante, precioso y prácticamente indefendible. El Madrid se divierte corriendo hacia adelante y cada vez lo hace mejor. Tenemos la mejor contra del mundo, claro, pero lo bueno, lo ilusionante, es que somos mucho más que eso.

Recopilación de tuits post-Supercopa

Este Barcelona es este Barcelona por una cosa: tiene a un tipo que se llama Messi. Luego se podrán hacer todos los análisis que sean necesarios, pero cualquier análisis cabal tiene que partir de ahí. Punto. No hay más.

Luego tienen a Xavi, uno de los mejores gestores de la pelota que ha habido; a Iniesta, un tipo mágico, etcétera; a Valdés, el mejor portero del mundo salvo que Casillas se ponga en modo dios. Etcétera. Pero hay que partir de Messi. Y hay que llegar a él. Sin Messi, este Madrid es el mejor equipo del mundo con un margen decente de ventaja. Entiendo que se pueda rebatir esto, pero estoy convencido. Messi es el elemento diferenciador, la ventaja competitiva. Y no es sólo por esta Supercopa. Esta Supercopa es un torneo veraniego, mal que nos pese, con los errores y los desajustes propios de un torneo veraniego. Muy útil para ver muchas cosas, sí, pero no para hacer un análisis como el que estoy haciendo. No, no lo digo por hoy. Hay que ver la última temporada, las últimas dos, las últimas tres. Es el que da sentido a su juego, el que pone verticalidad cuando sólo hay espesura, el que define cuando sólo hay un atisbo de peligro, el que atrae contrarios y crea superioridades. Los jugadores del Barcelona son magníficos, no cabe duda; muchos están en el top 10 mundial, muchos son los mejores en sus posiciones. Pero al final, y cada vez más, pues Guardiola así lo ha querido, se están acostumbrando a que el de siempre les resuelva, a que se desmarque en apoyo, a que saque a los centrales de sitio, a que conduzca con la pelota pegada al pie impidiendo cualquier intento de robo, a que asista, a que intimide, a que marque. Y quiero creer que esto, precisamente, será lo que les haga caer: el Messi-sistema.

Creo que se obcecarán tanto, que se cegarán tanto, que todo lo que no sea dársela al 10 les parecerá una pérdida de tiempo, una elipsis innecesaria, coheniana, genial pero inútil, que les alejará del gol, de la victoria. Y cuando no esté Messi, o cuando Messi no sea él mismo todo caerá, todo se derrumbará como un castillo de naipes. No contra el grueso de los equipos, claro; contra esos les vale con todo lo demás. Pero espero, sí, que cuando todo eso falle y tengan que enfrentarse al Madrid, se den cuenta de que nada es eterno.

Aún así, a pesar de todo esto, no pienso tirar la toalla. Ellos tienen a Messi, bien. Y nosotros tenemos a Cristiano Ronaldo, un jugador para la historia. Tenemos una plantilla joven, completa, con un talento enorme y, sobre todo, con sangre en el ojo. Y tenemos, claro, al mejor entrenador del mundo. Al fin y al cabo, otro año apasionante. Y creo, estoy seguro, de que esta temporada empieza la nueva hegemonía del Madrid. Quiero creerlo, sí, pero lo creo sin hacer esfuerzo. Se acabaron las mariconadas. Hoy, día gris, empieza lo bueno. Hala Madrid.